alpeorujoEspaña es la principal productora mundial de aceite de oliva, y porporciona cada año un tercio mundial al mercado, pero cerca de un 80% de la aceituna que se procesa se convierte en un subproducto llamado ‘alperujo’, cuya acumulación es un problema para las almazaras, los lugares donde se exprime la aceituna. Ahora un grupo de investigadores españoles ha comprobado que este orujo podría ser utilizado en la alimentación de pequeños rumiantes. El último hallazgo de este grupo, publicado en Journal of Animal Physiology and Animal Nutrition, apunta a que el orujo de oliva no produce efectos negativos en la suplementación de aminoácidos y nitrógeno.

Los investigadores han iniciado una serie de trabajos para reducir la influencia de los taninos, un metabolito secundario implicado en el crecimiento y reproducción de las plantas. Para ello, han empezado a aplicar un compuesto, denominado PEG (polietilén glicol), para acomplejar los taninos.

A través de trabajos in vitro, el equipo de investigadores ha comprobado los efectos en la dieta de pequeños rumiantes. “Estudiamos las posibilidades de utilizar el orujo en procesos de alimentación de pequeños rumiantes”, indica Dolores Carro, investigadora del Departamento de Producción Animal de la Universidad de León y colaboradora en la Estación Experimental del Zaidín (centro del CSIC ubicado en la provincia de Granada).

Hata ahora existía documentación sobre las características de los orujos procedentes de la producción en tres fases, pero apenas había literatura científica sobre las nuevas tecnologías empleadas.

Los investigadores supusieron que ambos tipos de orujo contenían diferentes composiciones, ya que los procesos de extracción modifican las proporciones relativas al epicarpio, mesocarpio, endocarpio y almendra (las partes de la aceituna desde fuera hacia dentro).

Por este motivo, se centraron en este nuevo sistema de producción. Los datos sobre la tecnología de tres fases indican que el orujo de oliva es poco digestible, sobre todo las proteínas.

Este trabajo, permitirá una salida al alperujo, puesto que su acumulación es una problema para los productores de aceite de oliva, así como una alternativa a los sistemas de alimentación de explotaciones ovinas o caprinas.

Cómo se extrae el aceite

El proceso de extracción de aceite de oliva ha cambiado en los últimos 15 años. La tecnología de extracción en tres fases ha ido dando paso en España a una de dos etapas. Esta alternativa surgió en un intento de disminuir la producción de un subproducto llamado ‘alpechín’, muy contaminante y que era vertido a los ríos.

En la tecnología de tres fases, la almazara obtenía primero orujo (mezcla de huesos de aceituna, piel y carne, y reutilizable) y después un líquido en dos fases que contiene alpechín y aceite de oliva, que luego eran separados. En la de dos fases, se obtiene por un lado el aceite y por otro una pasta llamada ‘alperujo’, que contiene una mezcla de orujo y alpechín.

El cambio de tecnología ha supuesto un aumento de la cantidad de orujo. Por cada litro de aceite de oliva, se originan cuatro de este subproducto.

De forma tradicional y especialmente en épocas de escasez, los orujos de oliva se han empleado en algunos países mediterráneos, como Tunicia, en la alimentación de ovejas y camellos.

Fuente: DiCYT
Publicado en: www.plataformasinc.es